Una Psicología, un mundo

«Un Anillo para gobernarlos a todos. Un Anillo para encontrarlos, un Anillo para atraerlos a todos”. Esta frase del Señor de los Anillos, que seguramente ya habías escuchado o leído al ser parte de la cultura popular actual, siempre me ha recordado a algo que postuló Joseph Matarazzo hace más de 40 años en un artículo publicado en American Psychologist (1981) donde propone dos ideas centrales (hoy solo hablaré de la primera): que los estudiantes que en ese momento se graduaban de un doctorado, sin excepción, estudiaban los mismos principios, procesos y contenidos centrales de la disciplina, independientemente del área específica de aplicación (psicología experimental, clínica, salud, social u organizacional) que cursaron. Esto, en forma independiente de la evolución de cada área y de las muchas, muchas, muchas declaraciones (o francos ataques) que a menudo se escuchan en contra de una u otra área de la psicología dentro de las aulas universitarias.

Esta idea de Matarazzo la conocí en mi primer semestre del doctorado y siempre me ha cuestionado el por qué no es algo en lo que se nos hace hincapié en la licenciatura. En los últimos años se ha vuelto cada vez más común en el área de la psicología escuchar que es necesario especializarse, e incluso, más que necesario, obligatorio. Y claro que estoy de acuerdo con la necesidad de seguir preparándose, sin duda eso nos vuelve mejores profesionistas (y me permite seguir cobrando como profesor en la universidad), pero si planteamos la pregunta de otra forma, ¿especializarme más me permite «hacer» más psicología?, ¿amplía mis oportunidades laborales?. Creo que la respuesta sería que no, seguramente haremos mucho mejor las cosas, pero no necesariamente ampliaremos el espectro de oportunidades laborales (por poner un ejemplo). En este sentido, 20 años después de lo escrito por Matarazzo y partiendo de su texto, Carlos Bruner, profesor de la UNAM escribía: «un conocimiento amplio de los procesos psicológicos aunado al ingenio para aplicar estos conocimientos es suficiente para que los psicólogos enfrenten los retos que les han sido impuestos con las nuevas exigencias educativas y profesionales.»

Profesionales de la psicología

En lo personal, me inclino a coincidir con esta postura respecto de la disciplina, señalando que pone en una situación mucho más compleja a quienes estudian actualmente psicología, ya que no solo es una cuestión de ingenio, sino de trabajar simultáneamente en ambientes y situaciones que requieren perspectivas interdisciplinares, multidisciplinares y transdisciplinares, dados los enfoques sistémicos y multifactoriales con los que se atienden los problemas en la actualidad. ¿Ustedes qué opinan de estas ideas?

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